Daño reputacional tras un hackeo

¿Cuál es el daño tras un hackeo y se puede evitar? Descubre más en este blog sobre los daños tras un hackeo.

Hoy en día, es casi seguro que una empresa sufrirá un grave daño reputacional tras un hackeo. Por ejemplo, cuando un sistema o sitio queda fuera de línea, se pierde facturación directa. Además del daño directo, también se pierde la integridad de la organización. La imagen que la empresa ha construido queda dañada tras un hackeo, especialmente si se han sustraído datos de clientes. El daño reputacional es algo que, como empresa, siempre quieres evitar. Por eso es importante tomarse en serio la ciberseguridad. En este blog te contamos más sobre el daño reputacional tras un hackeo y cómo puedes prevenirlo.

¿Por qué se produce daño reputacional tras un hackeo?

El primer efecto de un hackeo en la reputación de una empresa suele ser una sensación de inseguridad entre sus contactos. Estos se preocuparán por su información personal y se preguntarán si sus datos están seguros al hacer negocios con la empresa. Esto varía enormemente según el sector o rama de actividad, en cuanto a lo importante que les resulte a los clientes. Así, se puede entender que una simple dirección de correo se perciba como menos dañina que unos datos bancarios.

Pero, ¿por qué es grave perder estos datos? No hay que subestimar el hackeo de un simple nombre y dirección de correo. Este suele ser el punto de partida de innumerables correos de phishing u otros intentos de los hackers de sustraer información sensible. Los datos personales siguen revendiéndose durante años en la dark web.

Daño económico tras un hackeo

El segundo efecto es el daño económico que sufre la empresa. Al dejar fuera de línea determinados sistemas y aplicaciones, una organización puede perder una enorme cantidad de facturación. Por ejemplo, un ataque DDoS contra una tienda en línea puede hacer que pierda varios días de facturación. Además, los clientes (que tienen una necesidad de compra) pasan a la web de la competencia, lo que provoca una pérdida estructural de clientes.

Los procesos internos también pueden paralizarse. Si durante un ataque de ransomware se cifran archivos, los empleados pueden ver reducida su productividad o directamente no poder trabajar.

Una forma popular de ciberataque es el malware o el ransomware.

Prevenir la ciberdelincuencia

La mejor manera de evitar el daño reputacional derivado de un hackeo es construir un sistema de seguridad sólido y robusto. Dicho de forma sencilla: aumentar vuestra ciberseguridad. Las empresas deben revisar y actualizar regularmente sus sistemas de TI para asegurarse de que cumplen con los últimos estándares de seguridad. Además, las empresas también deben ofrecer programas de formación a sus empleados para ayudarles a mantener actualizados sus conocimientos de seguridad informática. Esto último se conoce como formación de concienciación en ciberseguridad.

Más vale prevenir que curar, también cuando se trata de ciberseguridad. En muchos casos, la cartera se abre (y bastante) en el momento en que ya es demasiado tarde. Al tener vuestra ciberseguridad en orden y, por ejemplo, probar periódicamente vuestras redes, sistemas y aplicaciones en busca de vulnerabilidades, podéis evitar un riesgo importante (pentesting).

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